Es una preocupación de la empresa que los trabajadores se sientan cómodos y acompañados tanto dentro de la empresa, como en sus exteriores, desde que cada uno sale de su vivienda particular hasta que llega al recinto laboral. Además, el material técnico y práctico está preparado para ser adaptado en caso de necesidad. Al final, la empresa lleva a cabo un riguroso seguimiento de los trabajadores para garantizar una tarea correctamente realizada por cada miembro que constituye dicha organización.
Por una parte, el recinto laboral dispone de salas y despachos de trabajo y reuniones, pero por otra mantiene bien cuidados esos otros espacios de distensión, ocio y descanso. Las salas están decoradas, mantienen una luz conciliadora con la visión de los trabajadores, un ruido mínimo, entre otras cuestiones importantes. La empresa se adapta a las necesidades del tejido empresarial, y lo hace porque cree que de este modo las dos partes salen ganando.
Por eso se es plenamente consciente de que se establece una relación entre sus trabajadores y el entorno laboral donde estas se encuentran se encuentran. Conoce las discapacidades que tienen algunos de sus trabajadores, y cuida para que la relación de aquel trabajador con su actividad laboral, no se erija como un muro o una frontera infranqueable.
Desde el mismo departamento de RR. HH. se cuenta con la figura del mentor con la finalidad de acompañar a los trabajadores con un certificado de discapacidad. Esta figura está preparada para llevar a cabo tareas relacionadas con el apoyo y el acompañamiento que sea necesario. Además, más allá del mentor, el empleado con discapacidad tiene la oportunidad de formarse del modo que desee, adaptando la formación a su ritmo de aprendizaje y a la flexibilidad que tengan sus horarios.